A pesar de que en los últimos años el incremento del uso de la Homeopatía ha sido importante, también hay que decir que se ha desfigurado el concepto de Homeopatía y obviado el cómo debe elegirse el remedio homeopático.  Hablando de Homeopatía Unicista, no debe  confundirse con el hecho de comprar un compuesto homeopático (Homeopatía Complejista), cosa por otra parte bastante usual creyendo que toman Homeopatía y lo que están tomando son compuestos homeopáticos que poco tienen que ver con Homeopatía.

La Homeopatía Unicista, ha tenido ya desde sus inicios (más de 200 años de antigüedad) muy claro que no podemos dejar de considerarnos como un todo y ser solo partes aisladas (un dolor de cabeza, de rodilla...)

Debe realizarse LA CONSULTA donde la Homeopatía bien entendida consistirá en la toma del caso, tranquila y detalladamente. Eschuchando a la persona que tenemos enfrente de nosotros, tomando en cuenta todos los detalles, incluso aquel que podría parecer sin importancia. No se harán juicios, solo se la escucha y ésta, será una escucha atenta donde la persona nos cuenta lo que le ocurre, como se siente...El lugar, debe ser tranquilo, para no tener distracciones que propicien perder información que pueda ser sustancial. 

Para intentar solucionar el problema se intentará llegar a la causa que lo provocó.

A la hora de tomar la consulta tendremos muy claro que cada caso debe ser totalmente personalizado y se dará un solo remedio, cada vez que así los signos y síntomas lo requieran.  

El remedio homeopático tratará a la persona con independencia de cuál sea el problema que presente, no solo a unos pocos signos o síntomas que pueda presentar.

Además del conocimiento de la Materia Médica Homeopática, habrá de haber una comprensión de la Filosofía homeopática para poder comprender cada situación concreta.  

No olvidaremos la máxima en Homeopatía: SIMILIA SIMILIBUS CURENTUR (Ley de Semejantes).